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5 de diciembre de 2012

'Soy más que una tripita inútil', dice el apéndice

"Así la gente me trate como un estorbo, soy tan órgano como el presuntuoso cerebro", dice el apéndice vermiforme, esa tripita del bajo abdomen de la que la gente tiene noción solo cuando duele, al punto que se dice que daña más paseos que la falta de plata y lleva más gente a urgencias que cualquiera otro de sus colegas del organismo.



"Pensé que la gran prensa también me despreciaba, así que gracias por esta entrevista", dice.



Háblenos de usted...


Mi nombre es Apéndice y mi apellido es Vermiforme. Soy una especie de tubo sin salida conectado a la primera porción del colon, que se llama ciego, y así él me trate como el pariente pobre, somos de la misma familia.



¿Vermiforme? ¿Eso qué es?


A ver, vermis es gusano y formis forma... Tengo forma de gusano. En promedio, mido 10 centímetros de largo, pero puedo ser un supergusano de 20 cm. Vivo a mitad de camino entre el ombligo y el huesito de la cadera derecha.



¿A qué se dedica?


Aunque la mayoría de las personas dicen que me dedico a molestar, porque soy un órgano "vestigial", es decir que en los antepasados servía para digerir la celulosa de los vegetales (por eso podían comer hierba), y que hoy no sirvo para nada, la verdad es que algunos médicos me confieren funciones linfáticas, que mejoran las defensas del cuerpo; de producción de algunas enzimas e incluso de adecuación de ciertas hormonas.



¿Es cierto que refugia bacterias amigables?


Pues sí. Hace poco unos investigadores de la Universidad de Duke me investigaron hasta más no poder y descubrieron que les doy refugio a unas bacterias saprófitas, benéficas para el cuerpo, que se mueren cuando la gente abusa de los antibióticos. Y como yo guardo una reservita, ellas salen y van repoblando al organismo. ¿Cómo me vio ahí?



Por eso es una bobada que lo saquen sin razón...


¡Al fin alguien que me entiende!



Pero lo conocen más por el mal que hace...


Cuando me inflamo, mejor dicho, cuando me da apendicitis, molesto mucho, tanto que si no me retiran del cuerpo puedo reventar y afectar todas las vísceras del abdomen. Esa catástrofe se llama peritonitis. También puedo ser origen de tumores.



¿Algo más?


Sí, que cuando molesto en niños y ancianos puedo presentar menos síntomas, por eso es importante identificarlos.


Verdades y mentiras sobre el apéndice



  • No es cierto que las pepas de algunas frutas o la falta de fibra me inflamen.

  • Sí es verdad que en las mujeres en edad fértil es más difícil detectar una apendicitis, porque los síntomas pueden confundirse con otras cosas, como quistes, problemas de ovarios y embarazos extrauterinos.

  • No es cierto que para el diagnóstico de esta condición baste solo el examen médico; en ocasiones se requieren técnicas de imagen, como las ecografías, los TAC y los exámenes de sangre.

  • Es verdad que el mayor número de casos ocurre en la adolescencia, aunque no siempre se sepa por qué.


Síntomas clásicos de apendicitis


Por lo general, los afectados se quejan de un dolor en la boca del estómago, que suele aparecer por la noche, cuando el intestino está más quieto.


La molestia se viene con náuseas, vómito y malestar general. Poco a poco el dolor se desplaza hacia el ombligo y luego hacia la fosa ilíaca derecha (a mitad de camino entre el ombligo y el hueso de la cadera). Después aparece la fiebre (38 grados).


El dolor es continuo, intenso y aumenta al toser, al caminar y al respirar. Al presionar el sitio, duele, pero mucho más cuando se suelta. Ante esos síntomas hay que correr a urgencias; allí le tomarán, entre otros, un examen de sangre en el que aparecerán los glóbulos blancos elevados.


CARLOS F. FERNÁNDEZ

Asesor médico de EL TIEMPO






via EL TIEMPO.COM - Noticias http://www.eltiempo.com/vida-de-hoy/salud/funciones-del-apendice_12425022-4

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