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5 de diciembre de 2012

Los cinco mitos peligrosos de la infidelidad

La infidelidad es una práctica cada vez más extendida. Un cálculo conservador muestra que más del 50 por ciento de las personas admiten haberlo sido en algún momento y es una de las principales razones por las que una pareja rompe de forma momentánea o permanente su relación.



La inclusión de un tercero viola el compromiso de lealtad sentimental y sexual que las parejas establecen clara o implícitamente. Para ponerla en su justa dimensión es importante evaluar y cuestionar algunas creencias equivocadas con las cuales se aborda este tema.


1. Infiel porque falta algo en la pareja


Pensar que el otro debe ser nuestra media naranja con la cual nos acoplamos de manera natural responde más a una utopía que a la realidad. Esa idealización puede llegar a ser nociva para ambos miembros de la pareja. La infidelidad ocurre precisamente cuando no se acepta que la otra persona puede tener carencias y que la pareja se vea enfrentada a distintos obstáculos. Tanto quien cree que algo le falta como quien siente que es desvalorizado pueden buscar en un tercero la solución a sus vacíos emocionales.



Sin embargo, es posible decidir apostarle a la pareja, vivir relaciones más reales y dejar atrás los sentimientos de insatisfacción, sin que esto signifique resignarse a una situación en la cual ya no somos felices. Se puede recuperar el amor y estimular la sexualidad en pareja.


2. No hay nada emocional, solo sexo


Muchas personas que son infieles aseguran que solo se trata de sexo y que por ello no hay ningún peligro para su relación de pareja. Aunque las emociones se mantengan a un lado -lo que resulta bastante difícil-, la infidelidad sexual sí puede traer complicaciones. Querer experimentar sexualmente con otra persona puede reflejar problemas sexuales, frustraciones o reclamos.



Una infidelidad, así sea sexual, puede llegar a ser muy dolorosa para el otro miembro de la pareja, pues se afecta su autoestima y transgrede el acuerdo de exclusividad que se ha establecido en la pareja.



Con frecuencia, una relación fundada en lo sexual cobra una gran fuerza que lleva a las personas a romper todos los límites y actuar de manera transgresiva sin calcular los riesgos ni el daño que puedan causar a otros.



Además, son pocos los que buscan solo sexo. Una relación con un tercero también implica cosas como ternura, complicidad, escucha y afecto.



De otro lado, la creencia de que si no hay sexo no hay problema, es otro mito peligroso. La "infidelidad emocional" puede ser más intensa, adictiva y con más implicaciones de las que se pueden dimensionar.


3. Cuando hay amor no hay infidelidad


Muchas veces se da por hecho que una relación que está basada en el amor, está blindada contra la infidelidad. Es cierto que cuando no hay amor la infidelidad puede presentarse más fácilmente, pero también hay que tener en cuenta que la fidelidad es una decisión consciente, en la que cada uno resuelve no romper un compromiso que muchas veces es tácito.



Con frecuencia se cree que si la pareja siente amor o está contenida sexual o emocionalmente no hay lugar para el engaño, pero no siempre es así. Para ciertas personas, el amor no es necesariamente sinónimo de fidelidad, y pueden separar el amor del sexo, y tener por un lado una relación estable, mientras intentan cumplir sus fantasías sexuales con otros. Otras aman a sus parejas, pero necesitan la adrenalina que les produce una nueva conquista y la aventura. Cuando la infidelidad aparece en una relación donde hay amor, hay algo que revisar.


4. Pura naturaleza humana


Es cierto que la sexualidad tiene una condición biológica importante; incluso hay quienes plantean que existe un gen de la infidelidad, pero también lo es que las personas tenemos la capacidad de decidir cómo tramitar estos impulsos y superarlos.



Cada miembro de la pareja puede resolver voluntariamente tener control sobre sus emociones y mantenerse fiel en la relación.



Por otro lado, también es un hecho que los seres humanos tienen necesidades psicológicas profundas de establecer conexiones íntimas y emocionales y la exclusividad de la pareja es una manera de hacerlo.



Es importante revisar nuestras tendencias a luz de lo que es ético. Existen reglas en las relaciones y violarlas tiene consecuencias negativas que hacen daño a ambos miembros de la pareja.


5. Es culpa del otro


Uno de los mecanismos de defensa más usados cuando ocurre la infidelidad es la proyección, es decir, culpabilizar a la pareja. Es verdad que la infidelidad puede ser el resultado de una serie de dificultades y carencias en la relación. Seguramente no encontramos en la pareja lo que buscamos, y no llenar nuestras expectativas produce insatisfacción. Pero esto no necesariamente es responsabilidad exclusiva de un miembro de la pareja. No estar conforme con la relación es algo que debe hablarse de manera directa. Incluir un tercero es una salida fácil y cómoda que puede calmar momentánea o superficialmente esta situación, pero no conduce a solucionar el problema de la pareja. Muchas veces lo que sucede es que desencadena la crisis y no permite enfrentar de manera real el problema.


María Elena López

Especial para EL TIEMPO

Psicóloga de familia

www.inteligenciafamiliar.com






via EL TIEMPO.COM - Noticias http://www.eltiempo.com/gente/mitos-sobre-la-infidelidad_12425033-4

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